miércoles, 18 de julio de 2012

Análisis - Oda a la Alegría


La Oda a la Alegría es un poema escrito por Pablo Neruda que forma parte de un libro llamado las Odas Elementales. Pablo Neruda fue un famoso poeta chileno, que inclusive llegó a ganar el Premio Nobel de Literatura en el año 1971. Neruda nació en el año 1904 y fue uno de los poetas más influyentes de su siglo. También se lo reconoce por ser un activista político, apoyando al Comunismo, estando esta ideología presente en algunas de obras.

La poesía de Neruda tiene un carácter vanguardista, pues podemos decir que trasgrede lo común, que rompe con las estructuras establecidas y produce cierta reacción en el lector. Esto se evidencia claramente a través del título. La Oda no fue inventada por Neruda, pero sí le dio otro estilo a la tradicional. Una Oda es una composición poética inventada siglos atrás en la Antigua Grecia que se usaba para cantos elevados, por ejemplo, religiosos, heroicos, o filosóficos. La contradicción está en que en su libro, las Odas Elementales, Neruda le realiza Odas a elementos básicos como cebollas o cucharas, entre muchas otras. Esta contradicción es una especie de burla hacia la estructura tradicional de la Oda, produciendo un efecto chocante en el lector, algo característico en el vanguardismo.

La estructura externa de ese poema está compuesta por trece estrofas, cada una singular e irregular, yendo de una estrofa de 45 versos a otras de 2. Los versos también son irregulares, yendo de unos bisílabos a otros endecasílabos. Este es un poema de verso libre pues existe rima dentro de un poema que no rima.
La estructura interna de este poema se puede dividir en tres secciones. La primer parte ocurre entre los versos 1 y 45, tocando el tema de la importancia de la alegría, y el arrepentimiento en la actitud anterior hacia la alegría. Del verso 46 al 65 leemos la segunda parte, que es un claro elogio hacia la alegría. Y el fragmento final, desde el verso 65 al 103, leemos sobre la proyección hacia el futuro.

El tema principal de este poema se puede relacionar con el discurso de Neruda cuando obtuvo el Premio Nobel de Literatura: el poeta no debe estar alejado de la popularidad, no debe ser alguien superior que no todos comprenden, como se creía antes. El trabajo del poeta se asemeja al de un panadero: tal como el panadero le da el pan a la sociedad, el trabajo del poeta es fabricar poesía para la misma. En este poema, Neruda logra transmitir a través de la alegría el verdadero deber del poeta.

En este poema el yo-lirico está en primera persona pues forma parte del poema. A su vez, podemos identificar al tú-lirico que es la alegría, pues todo el poema está dirigido hacia este sentimiento. El tono del yo-lírico es en el inicio de autocritica y rechazo, pero a medida que transcurre el poema, muta por un tono entusiasta y optimista, que sugiere una fuerte presencia del poeta.

A su vez, la primera parte del poema se puede dividir en dos: del verso 1 al 17, la conciencia que el poeta adquiere sobre la importancia de la alegría, más una definición de la alegría. El poema abre con la palabra “Alegría”. Desde lo sintáctico, esta palabra es un sustantivo, pero trasladándolo a lo semántico, se puede considerar un vocativo, pues tiene un valor apelativo al llamar al otro. Aquí el poeta identifica al receptor, la alegría, que será el tú-lírico del poema. Luego, podemos leer una enumeración acumulativa de metáforas que le provocan alegría a Neruda,

“Alegría, hoja verde caída en la ventana, minúscula claridad recién nacida, elefante sonoro, deslumbrante moneda, a veces, ráfaga quebradiza, pero más bien pan permanente, esperanza cumplida, deber desarrollado”.

Desde lo sintáctico podemos decir que se define a la alegría a través de sustantivos. Estas palabras se llaman aposiciones, pues esto ocurre cuando un sustantivo define a otro. A su vez, también dentro de lo sintáctico, no hay verbos conjugados en esta primera parte. Al no haber verbos, podemos decir que es un enunciado no oracional, que produce un efecto similar a un presente eterno.  También podemos notar un encabalgamiento a lo largo de estos 17 versos, que no es abrupto sino suave, y trasladándolo a lo fonológico, produce un ameno poema de fácil lectura. Estas metáforas abracan muchos sentidos pues van desde lo visual hasta lo auditivo, con la imagen de una moneda hasta el sonido de un elefante. A su vez, van desde lo minúsculo de una hoja, hasta la enormidad de un elefante. Esta enumeración caótica de sensaciones visuales parece ser la manera de definir la alegría que Neruda tiene.

La frase “hoja verde caída en la ventana” es una visión vegetal con un profundo simbolismo. Por un lado, no debe ser casualidad que la hoja sea verde, siendo este el color que simboliza la esperanza, sugiriendo como la alegría y la esperanza son sentimientos que van de la mano. A su vez “la ventana”, puede simbolizar una puerta a un nuevo mundo, sugiriendo cómo la alegría puede ensanchar los horizontes de la persona.

La metáfora, “minúscula claridad recién nacida”, es simbólica de nueva vida, sugiriendo cómo la alegría le puede presentar una vida totalmente distinta al hombre. El “elefante sonoro” es una imagen tanto visual como auditiva, donde semánticamente, podemos establecer un paralelismo entre el contagio del sonido del elefante y el contagio de la alegría. La “deslumbrante moneda” produce una imagen que brilla y resalta, que dentro de lo semántico, simboliza lo valiosa que es la alegría.

En este largo enunciado no oracional podemos notar dos frases coloquiales, “a veces” y “más bien”. Estas dos expresiones nos recuerda la filosofía de Neruda, que no era que el poeta debía ser alguien superior y alejado de la realidad, sino que debía ser popular y comprensible para todos.

La larga sucesión de imágenes se ve interrumpida por la palabra “pero”, que presenta un quiebre y luego se la define de otra manera, a través de las frases, “pan permanente”, “esperanza cumplida”, “deber desarrollado”. La referencia al pan puede hacer alusión a la importancia que se le da en la religión, y el simbolismo que tiene sobre la vida y el trabajo. La “esperanza”  sugiere una mirada hacia el futuro, un tema presente a lo largo de todo el poema. Y el “deber” hace referencia al compromiso que tiene el poeta consigo y con los demás, y que tiene que cumplir su rol en la sociedad.

La segunda parte de esta división inicial, habla sobre el arrepentimiento de poeta hacia la actitud anterior de haber rechazado a la alegría. Esta parte abre con los enunciados, “Te desdeñe alegría. Fui mal aconsejado”. La palabra “te” es, desde lo sintáctico, un pronombre personal en singular, que nos introduce por primera vez en el poema al yo-lírico, o sea, la voz del poeta. En esta primera frase el yo-lírico le habla directamente al tú-lírico, diciendo que ha rechazado a la alegría. La segunda frase es un acto de autocritica hacia la actitud anterior de haber rechazado la alegría. A su vez, estas dos frases funcionan como una analepsis, pues es a partir de este hecho que el narrador comienza a recordar. Luego podemos leer “La luna me llevó por sus caminos”, una metáfora donde el poeta se ha perdido en la noche al no encontrar a la alegría. A su vez, podemos considerar a la luna como el símbolo del Romanticismo, que fue un movimiento literario anterior a Neruda, que quizás lo llevó por los caminos equivocados.

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